ANTONIO MAESO EN EL TOURIST TROPHY DE LA ISLA DE MAN 2010 (relato en 1ª persona)

 ANTONIO MAESO TOURIST TROPHY DE LA ISLA DE MAN 2010

 El paraíso de la velocidad sobre dos ruedas ha visto como este españolito apasionado que suscribe, intentaba por cuarta vez consecutiva hacerse un hueco en alguna de las páginas doradas que sobre el motociclismo de competición en estado puro se escriben todavía desde hace más de 100 años en esta recóndita y singular isla del mar de Irlanda. Abróchate bien el casco que empezamos…

El estrés me está matando.  Me dije a mi mismo que el esfuerzo y sufrimiento que me produce montar todo este lío de correr el Tourist Trophy más la tensión que se soporta en la carrera, eran algo a lo que no debía enfrentarme otra vez. Todo mi tiempo libre y muchísimas horas del que no lo es se han ido este año en preparar las motos, los entrenos, el viaje, material, sponsors, etc… “Bueno, tu puedes Antonio, lo has hecho antes y has salido bien parado y lo harás de nuevo, ya están todos los preparativos terminados y ahora queda hacer el trabajo”.  Abro los ojos y dejo de hablarme en la intimidad cuando veo que por fin mi tercera conexión del día y mi última oportunidad de que los controladores franceses me  permitan hoy, 27 de mayo, llegar a la Isla de Man, se ilumina parpadeantes en la pantalla de “Departures”.

 Por fin el avión de hélices llega a isla, como en la peli de Parque Jurásico, aunque aquí el peligro está inerte, en forma de piedras y muros a la paciente espera de tu equivocación… Las carreteras mojadas de la isla cuando voy casa de Peter desde el aeropuerto, al pasar por la montaña, me hacen de nuevo poner a flor de piel todos los recuerdos que tengo de la carrera y que me alertan de nuevo de donde estoy: el circuito más rápido, exigente y peligroso del planeta. ¡Bienvenido al TT 2010!

Despertar en la Isla

El TT me hace trabajar nada más llegar. Me levanto por la mañana y todo el día currando en las motos hasta que consigo corregir la electrónica de la 600 (esta año por primera vez corro en Supersport también) que me estaba dando problemas y averiguo que la luz que se me encendía del aceite de la R1 no era un problema de presión ni nivel, sino el sensor. Mi amigo Slick me ha prestado uno con el cable roto de una R6 y con un poco de soldadura por aquí y por allá lo soluciono. La R1 estaba lista.

Lunch time del día 29 mayo, estoy en la puerta del race office a punto de formalizar mi inscripción por 4ª vez en el TT. Ayer estuve preparando una mini tienda de 3x3 que me ha dejado mi amigo Dave Madsen Mygdal para tener un sitio en el paddock donde estar. Al nombre y el número de licencia le siguen preguntas como ¿Dónde quieres que te repatriemos en caso de fatalidad?, ¿quién es la persona que quieres que contactemos en tal caso en la Isla?, ¿y en España?, ¿casado?, ¿hijos?...contesto con profesionalidad teatral pensando que esto no puede ser verdad, pero lo es. El TT es la carrera más peligrosa del mundo y aquí se preparan bien para lo que es por estadística el resultado más probable en caso de que tengas un accidente… al trámite burocrático le sucede el briefing en el que sobre todo nos dicen que han quitado el famoso stop box donde había que poner un pie en el suelo antes de entrar en el pit lane, y ahora rige la norma internacional del límite de velocidad de 60 km/h...tengo que ajustar el pit road limiter en la R1... ¿algún GPS a mano?

 

Let´s Rock & Roll

He venido a correr, ¿no?, ¡pues allá voy!  Suspensiones nuevas, el motor reconstruido completamente por el técnico que mejor conoce mi moto (que soy yo mismo) y buenos neumáticos especiales con la banda central dura construidos por Metzeler para el TT y la NW200, ¡deben de darme alegrías en pista! 

Hoy es sábado y primer día de entrenos. Me llevo la R1 al paddock (vivo en Ramsey que está a 30 millas del Grandstand) ya que pretendo dar mis primeras vueltas con la moto que conozco de toda la vida, dejando la 600 para el lunes. Pero mi gozo en un pozo, lluvia y niebla espesísima todo el día, así que se termina cancelando el entreno y solo los pobres newcomers (nuevos en la carrera) salen a dar su obligatoria controlled speed lap detrás de los travelling marshalls.
El lunes segunda oportunidad  y cambio de planes ya que ante la previsión de que se pierdan más entrenos esta semana, voy a llevar ambas motos para dar dos vueltas con la R1 primero, si todo va bien, y después parar y coger la R6 para la vuelta que me quedará como mucho por dar. Hoy hace viento pero no llueve, el tiempo lo es todo en estas latitudes.

El primer día de entrenos ha llegado finalmente, excelente previsión del tiempo durante todo el día aunque se irá nublando durante la noche,  pero sin  lluvia ni viento. El olor de la gasolina especial de las motos que se apiñan delante de mí para salir al primer entreno me recuerda que sigo jugando en otra liga por mucho que me empeñe, pero no por ello voy a rendirme antes de empezar, se que miles de aficionados de España están conmigo ahora mismo montados en mi moto ayudándome a conseguir este sueño y su presencia en mi mente hace que retuerza el gas y enfile la bajada de Bray Hill una vez más en busca de la gloria.

 Sin embargo, saliendo de Quarter bridge, solo unas millas más adelante, empiezo a pensar que cuanto me gustaría que esos aficionados que me apoyan por toda España… ¡me echaran una mano ahora para aguantar los violentos movimientos del manillar!… ¡ya veo sudar al amortiguador de dirección! Mientras mis vertebras se comprimen y descomprimen salvajemente como me ocurre siempre en la primera vuelta que doy aquí debido a la extrema presión del aire, lucho con la moto una vez más para que no se mueva tanto el tren delantero. La moto sacude la cabeza y hace shimmies por todas lados hasta el punto de que estar un par de veces a punto de perder el control. No sé lo que pasa y siempre tengo el mismo problema, pensé que estas suspensiones y settings que tengo ahora lo arreglarían, pero nada, de verdad no sé lo que es o si soy yo, ya dudo de todo, pero si la moto no se moviera esa barbaridad del tren delantera podría hacer grandes cosas aquí...

Lo que tengo es lo que hay, y hoy estoy inventando soluciones para paliar el problema, que seguro no solucionarlo, pero que al menos me permitan ir algo más rápido con seguridad. Dos vueltas al final con la R1 rodando la segunda a una media de 118.6 mph (190.8 km/h), lo que no deja de ser mi mejor segunda vuelta de las tres que he dado los años anteriores que he venido aquí, así que le veo la parte positiva, mientras cuestiono mi capacidad para resolver problemas al preguntarme, una vez más tras el primer entreno en un TT, cómo hacer para que la moto se mueva menos y no levante rueda por todos lados. Las sacudidas de la horquilla son terribles y los baches de la zona de Ginger Hall a Ramsey ponen a prueba hasta la calidad del trabajo de mi dentista…

Paro en boxes y salto a la R6. Es la primera vez en mi vida que compito en 600 en cualquier carrera, así que necesitaba algo de adaptación. La sensación inicial es que no anda nada y te has subido en un ciclomotor o algo así. Tienes que llevar el motor chillando todo el rato y utilizar la ligereza y falta de inercia para llevar mucha velocidad en las curvas, o momentum como dicen aquí.

Así es que la primera vuelta la doy un poco perdido ya que no se llevar la moto como es debido, pero para el final de la misma ya empiezo a entender el sistema y entro en mi segunda vuelta a fondo y llevando mucha más velocidad y control del cambio. Vuelo rasante bajando Bray Hill, voy mucho mejor hasta que enfilo la milla 7 en Balacraine intentando reducir marchas y… se ha soltado la leva del cambio.  Ahí se acaba la práctica del día. Un par de horas esperando que terminen los sidecars al fresquito de la isla me deja congelado hasta que abren las carreteras y Peter viene y me recoge con la Vito.

Bueno, “las sensaciones con esta moto no han sido malas”, comento a Peter de vuelta al paddock, hice 112 mph (180,24 km/h) en mi única vuelta y parece que va bien de chasis, algo rebotona de atrás pero bastante firme, nada que ver con la R1 por desgracia... Sin embargo me preocupa mucho el consumo y voy a intentar que me hinchen el tanque para poder alojar algo más de gasolina en el, aparte de tres o cuatro cosas más, ajustar la inyección, etc.... ahhh!! ¡¡Y necesito desesperadamente unos guantes nuevos!! Los que uso se me pegan al puño después de 1 vuelta y es una pesadilla seguir así (de tan fuerte que tienes que agarrar el manillar)...mira que lo sabía...a ver si alguien me presta unos o algo porque ya casi me he gastado las 1000 libras de cash que traía en unas cosas y otras... y el crédito de la tarjeta se me va a ir entero en los 400 litros de Premium Unleaded que voy a gastar durante los 2400 km que espero recorrer en este TT.

El lunes no ha acabado, me quedan unas cuantas horas en el taller para preparar la moto para mañana, amén del tedioso y diario lavado general de la moto que se llena de arriba debajo de mosquitos a cada vuelta que das.  Al día siguiente, casi toda la mañana trabajo en la 600 ya que era la que me pude traer a casa. La Supersport no va mal del todo, así que cambio los desarrollos, y le hago el mapa de inyección sobre la marcha ya que iba un poco fina arriba, ajusto los semimanillares, fabrico, con ayuda de Peter, una pletina para sujetar bien la quilla y le quitamos el estrangulador para la gasolina sin plomo que lleva el depósito. Con todo y ello creo que mañana tengo cita con el soplador que va inflar el tanque porque me falta medio litro para poder hacer las dos vueltas completas.

Llego al circuito sin tiempo para hacer todas las cosas que había anotadas para la R1, así que decido salir hoy solo con la R6 e intentar hacer 3 vueltas para coger confianza con la moto, medir el consumo de gasolina y clasificarme para la carrera.

Objetivos cumplidos, cada vez voy más rápido con la 600 aunque nunca había corrido con una de ellas, y me he clasificado casi seguro para la carrera, ya que hoy he hecho el 26 mejor tiempo en 115,2 mph de media (185.3 km/h), a pesar de que había partes del circuito mojadas todavía ya que llovió durante la noche y esta mañana.

Terminado el entreno a las 21.00 y con las vertebras fundidas por la compresión a las que se someten debido a la velocidad ultrasónica a la que se rueda aquí, me he pongo a trabajar con la R1 hasta que ya no puedo más antes de meterme en la cama. Mañana voy a poner de nuevo el amortiguador en la R1 después de las modificaciones sugeridas por Maxton, cambiar el desarrollo ya que la moto me hace solo 290 km/h en la recta y corta encendido ligeramente, y hacerle el mapa de inyección porque va un poco fina según las lecturas de la sonda lambda. Todo ello temprano porque a las 10 tengo que ir al paddock ya que las motos de superstock  deben pasar por el banco de pruebas del organizador como muy tarde el miércoles a las 12 (o multa de 150 libras que ya pagué en 2007 y no lo haré más), así que quiero estar allí pronto porque puede haber cola. Luego seguiré trabajando en la moto, cambiando ruedas, limpieza, etc....hasta las 18.30 que si sigo teniendo fuerzas me subiré en ella a ver si todo va bien y mejoro mis tiempos.

 La semana transcurría y el cansancio se empezaba a acumular, duro trabajo en pista y fuera de ella… Abelardo Rendo y sus chicos (www.mphmann.com) estaban en la Isla para filmar lo que será el primer documental sobre el TT de la Isla de Man, así que tuve que tirar de mis dotes de actor (¿?) para grabar unos planos e imágenes que os prometo os van a gustar cuando el trabajo final salga a la luz.  De repente pondréis caras y realidad a estas palabras que habéis venido leyendo en Solo Moto y disfrutaréis en todo su esplendor de tan peculiar y atípica competición.  La cosa no se quedó ahí en relación al séptimo arte. Los chicos de Action Cameras colaboraron de manera decisiva montando un exclusivo prototipo de cámara HD que captó unas imágenes on board para el documental que dejan la boca abierta por su espectacularidad.  Estoy deseando verlo terminado pero todo llegará ya que los gallegos me dijeron que iban a tardar un poco porque quieren hacer algo muy bueno.

SUPERBIKE RACE
La carrera de Superbike a 6 vueltas de hoy sábado 5 de junio es la primera prueba oficial de la semana de carreras, y dará comienzo a las 15.30 después de varios retrasos debidos a la niebla en la zona del Douglas que no han permitido la visibilidad necesaria ni despegar al helicóptero de emergencia. Las horas de espera se hacen largas pero es algo a lo que ya estoy acostumbrado en esta Isla de clima tan cambiante.
La moto esta lista en lo mejor que he sabido ponerla esta semana de entrenamientos y he decidido también no cambiar el neumático durante la carrera porque al no tener el sistema de cambio rápido no iba a ser posible y perdería más tiempo del que iba a ganar con la goma “fresca”.

Aprieto un punto más en amortiguador de dirección instantes antes de que el comisario levante su mano de mi hombro y… ¡gas a fondo a ver de lo que soy capaz! Mi desarrollo de cambio es de circuito corto y es justo lo contrario de lo que se necesita en la isla. Mi primera y segunda velocidad son muy largas y la sexta corta, a si que para que no me corte encendido en las largas rectas llevo un desarrollo de corona y piñón muy largos que dejan la primera velocidad larguísima, lo que hace tener unas salidas de carrera un poco lentas en los primeros metros porque además el embrague sufre más y no quiero quemarlo nada más salir. 
Buen ritmo y sensaciones hasta que al llegar a Glen Helen, saliendo de una curva de 2ª velocidad con asfalto perfecto, que me gusta mucho por parecerse a la de cualquier circuito de los “normales”, de repente la rueda derrapa en exceso y termino encima del tanque a punto de salir por las orejas. Como siempre, la amabilidad del chasis de la R1 me da esa décima de segundo extra que me permite retomar el control, sentarme de nuevo en la silleta y dar de inmediato gas a fondo. Primer susto serio.
Las dos primera vueltas han ido bien y llego al pit stop a poner gasolina según lo previsto, entrando por primera vez en el TT en un pit lane sin el “stop box” de toda la vida en el que tenías que poner el pie en el suelo y detener la moto un instante antes de poder entrar a respostar. Ahora rige la norma nueva del límite de velocidad desde la línea blanca de entrada hasta el final de pit lane. Así es que aprieto el pit road limiter de la moto que la estabiliza a justo 58 km/h y entro a hacer mi repostaje. Cambio de pantalla, rápido trago isotónico y casi el tanque está lleno. La primera engranada, el contacto encendido, así que solo espero el ok de John que está llenado el depósito para salir volando otra vez.
Dos vueltas más a buen ritmo, pero al terminar mi cuarta vuelta veo ¡que la luz de la reserva se enciende como a 12 millas de la meta! ¡Mucho antes de lo que lo hace normalmente! lo que me pone en alarma y preocupación porque con los tres litros de la misma va ha ser casi imposible llegar al repostaje. Sigo gas a fondo porque no tengo otra opción, hasta que llega el momento en el que la moto dice ¡“que no respiro”! y es que ¡se queda sin gasolina y empezaba a toser!, pero milagrosamente estoy ya en la curva sign post corner a solo 800 metros de la entrada al pit lane, así que a punta de gas consigo llegar al mismo. Al parecer uno de los sensores de temperatura de la moto está midiendo mal y la moto interpreta que necesita más gasolina y por eso gasta mucho más.

Estoy, sin embargo, disfrutando del circuito, la moto se mueve menos al haber cargado más peso en la rueda delantera con las modificaciones de la horquilla y eso me da más seguridad, voy perfilando las trazadas aunque debo mejorar mucho aún. Vuelta 4ª, segunda parada de pit stop, de nuevo Peter, John y Slick Boy haciendo un perfecto trabajo con la gasolina. Me encuentro bien, la preparación física y el duro trabajo que he llevado a cabo dan sus frutos y la verdad es que me siento fuerte a pesar del miedo inicial que tienes ante esta primera carrera de la semana a nada menos que 6 vueltas (360 km) que es la distancia de casi 3 gran premios de MotoGP, con unos cuantos miles de baches más…
No paro de aumentar mi ritmo, porque aunque no sé ni la posición en la que estoy ni nada, si que soy consciente de que he llevado una velocidad alta constantemente toda la carrera y que muy mal clasificado no puedo ir, así que cualquier segundo puede ser clave para ganar algún puesto. Al final haga mi mejor vuelta en la última de la carrera lo que prueba que estaba forzando todo lo que podía hasta el final y que me encuentro bien físicamente. Además supero la barrera de las 122 mph (196,3 km/h) en esa vuelta lo que iguala mi mejor vuelta hasta ahora en este circuito, pero conseguida mucho antes en la semana de carreras de lo que la conseguí el año pasado, que fue en la última carrera, así que si sigo mejorando un poco esta semana quizás consiga un nuevo record personal.
Destrozado por el esfuerzo y con dolores en las cervicales y ampollas en toda la palma de las manos, todavía el día no ha acabado. Me queda por la tarde un entreno que esta previsto para los participantes de Supersport 600, que no me quiero perder. No tengo muchas ganas como te puedes imaginar después de la paliza de hace solo 2 horas, pero es importante ver cómo va la moto pequeña. Además voy a salir con mi amigo Dave Madsen Mydgal que es quizás el piloto con más experiencia del TT de todos los participantes y espero que ello me ayude siguiéndole y viendo algunas trazadas que todavía no tengo claras. Se da la salida a la vuelta de entrenamiento para Supersport y todo lo esperado se cumple. Aprendo varias cosas importantes rodando con Dave, además doy cuenta de que las suspensiones de la moto de 600 todavía no están bien puestas a punto y voy a hacer algunos cambios de cara a la carrera de supersport del lunes. “Finger crossed” como dicen aquí.

CARRERA SUPERSPORT 1
El lunes se presentaba difícil. Dos carreras el mismo día es algo a lo que todavía no me he enfrentado en el TT, y sabiendo lo durísimo que físicamente es este circuito, estoy preocupado.
La carrera de 600 es la primera a las 10.45 de la mañana.  Tengo la r6 ya lista con los cambios en las suspensiones que he hecho tras hacer el día anterior una vuelta detrás de mi amigo Dave y darme cuenta de que aunque mis tiempos eran mejores que los suyos en los entrenos, el iba más rápido que yo en determinadas curvas sobre todo en la zona bacheada de Ginger Hall a Ramsey, y estaba claro que si intentaba seguirle en esas curvas mi moto me sacudía y quería tirarme. Así es que modifiqué radicalmente las suspensiones siguiendo el patrón de su moto y… ¡a ver qué tal!
Se da la salida a mi primera carrera de Supersport en mi vida y salgo como un tiro dispuesto a dar el 100% de mi mismo y hacer un buen puesto. Ya desde las primeras millas me doy cuenta de que la moto copia el asfalto de una manera asombrosa y de que es mucho más relajada de conducir que antes, y que había acertado totalmente con los reglajes similares a los de la moto de Dave. Así es que me estoy divirtiendo, voy bastante más rápido que en entrenos y con mucha más seguridad, ¡sonrisas please!
Paro para el pit stop a menos de 60 km/h fijándome en el display que hay en la entrada del pit lane y… ¡¡sorpresa!! Mi equipo no está preparado y me encuentro ¡que están de espalda en la recta mirando por el muro! “¿Alguien me pone un poco de gasolina por favor?” Parezco decir buscando con la mirada a mi pit crew mientras el resto de equipos observan atónitos si es que soy tonto que no sé ni cuál es mi punto de repostaje (numerados) o que estoy tan solo que busco si a alguien le sobra un poco de caldo. La razón fue que enfrente del pit lane hay un panel que indica cuando un piloto está acercándose a la línea de meta y entonces informa al equipo para que se preparen para el repostaje. Pues la luz del número 35, que era yo, no se encendió. Menos más que no me pasé mi surtidor y ellos se giraron de inmediato.

Perfecto repostaje y salida a pista buscando el segundo display que te informa de la velocidad y que está a la salida del pit lane…¡¡pero que está apagado!! ¡No me lo puedo creer, ha estado funcionando toda la semana y también en la carrera de sbk! Controlo a ojo la velocidad mientras salgo y de nuevo a fondo para dos vueltas más en la que ruedo al límite de mis posibilidades con la moto, entrando muy fuerte en muchas partes del circuito y haciendo a fondo sin cortar secciones como desde old road hasta quarter bridge que nunca imaginé que fuera posible.
Consigo terminar el 27 clasificado y una mejor vuelta de 118.9 mph (191.3 km/h), aunque a continuación me penalizan con 30 segundos, muy injustamente, por salir del pit lane a 66 km/h (límite 60), así que perdí 5 posiciones. La decisión me cabrea mucho y está reclamada ya que ellos han apagado para esta carrera el segundo indicador de velocidad sin avisar a nadie, y contaba con esa indicación para saber a qué velocidad salía del pit lane.
De todas formas estoy muy contento por conseguir otra replica de bronce que sumar a la conseguida el pasado sábado en la carrera de SBK. Mi amigo Iván Palma, ex piloto del nacional y ahora currando en Inglaterra en el sector de la moto, estaba viendo la carrera y me dice al verme en el paddock… “no entiendo como has conseguido terminar tan arriba después de ver las diferencias de potencia que he apreciado al pasar por la recta de meta entre los 25 primeros pilotos y tu moto, ¡ahí hay aviones del mundial de Supersport!”.

CARRERA SUPERSTOCK
La carrera de Superstock está programada a continuación de la carrera de Supersport 600 que acaba de terminar y supone para mí un reto importante, ya que a las 4 vueltas (240km) de carrera que acabo de hacer, voy a sumarle otros tantos solo un par de horas después. Me he entregado a fondo en la primera carrera y para esta de Superstock 1000 no voy a reservar ni un gramo de energía pues mi moto está preparada dentro de esta categoría y es donde menos desentona mecánicamente hablando. Sin embargo, no hay que perder de vista que mi R1 sigue siendo una moto preparada modestamente en mi propio taller y mantenida por mí mismo, lo que supone, por desgracia, estar “un poco” lejos de las prestaciones de los más punteros.
Se da la salida y misma estrategia de siempre, a fondo desde la primera curva ya que, a pesar de que la distancia (4 vueltas) parece sugerir cierta dosificación de las fuerzas y la concentración, lo cierto es que si no sales “a saco” desde la primera curva es difícil conseguir una buena clasificación, además de que ya me había probado a mi mismo que puedo acabar muy fuerte una prueba del Tourist Trophy aunque ponga el 100% de mis fuerzas desde el mismo banderazo de salida (aquí no hay semáforo como el MotoGP).
Recorro las primeras millas acostumbrándome de nuevo a la potencia y peso extra de la moto de 1000 comparada con la ligereza y suavidad de la 600 con la que acabo de terminar la carrera de Supersport, pero ya cuando únicamente he dado media vuelta me encuentro cómodo en la moto y pilotando con soltura. Todo va bien de momento aunque empiezo a intuir, que todavía no notar, que va a ser duro terminar la carrera con el mismo tono físico, por el esfuerzo realizado en la carrera previa con la moto pequeña.
La primera vuelta acaba sin más, rodando a una media de 120 mph (193.1 km/h) lo que no está mal habiendo salido desde parado con neumáticos fríos y nuevos. Sigo con el mismo ritmo hasta que en la segunda vuelta noto que se me empieza a mover el pie del freno en la estribera. No sé lo que es, pero en un momento dado veo que se me cae el pie derecho de la misma. A duras penas logro volver a ponerlo en su sitio pero noto que algo iba mal. La estribera derecha, plegable en un 80% de su longitud para en caso de caída que no se rompa, se ha aflojado y girado, con lo que ahora al apoyar el pie, en vez de quedarse firme, se pliega hacia abajo, con lo que tengo que apoyarlo en el pequeño trozo que no se pliega como si de un estribo diminuto se tratara. Pierdo unos segundos mientras pienso en que esta pasando y como salir de esa situación, hasta que me acostumbro y sigo mi camino rodando al límite hasta que llego al repostaje.

Limitador de pit lane encendido, busco con la mirada a mi “pit crew” y me detengo en mi surtidor. Trabajo fenomenal de los chicos que me llenan el tanque, me cambian la pantalla y limpian la cúpula en un tiempo record al nivel de los equipos oficiales. Ni una palabra de que revisen la estribera pues allí hay siempre cerca un verificador de la organización mientras repostas y si escuchara algo de que hay alguna cosa floja en la moto tendría la potestad de no dejarte salir de nuevo a pista. Así es que parto de nuevo gas a fondo esperando hacer unas buenas dos últimas vueltas. De repente no solo tengo problemas con el apoyo del pie derecho sino que ahora veo que… ¡se me resbala el pie de la palanca de freno! Echo una mirada al pedal y lo que me temía, se ha llenado de aceite que estaba saliendo del motor (y que sabía que podía ocurrir porque no es la primera vez que el motor tira aceite en cuanto le pones un poco más del nivel máximo como se requiere para que aguante una carrera aquí) y al pisar el pedal el pie resbalaba y no podía usar así el freno trasero tampoco. 
Estoy tan convencido, sin embargo, de que tengo que hacer una buena carrera como sea, que pongo de nuevo “buena cara” y pienso… “bueno, si no tengo freno trasero, pues con el delantero me apañaré, total mira Rossi, casi no lo usa” y continuo como si nada adaptándome a las circunstancias cual camaleón sin escapatoria.
Tal es así que incluso disfruto la última vuelta ya que la moto va bien en general a pesar de los problemas, y las suspensiones, especialmente la delantera, están funcionando bien. La última vuelta a 122,4 mph (196.98 km/h) de media casi supera mi mejor vuelta jamás dada al circuito (122.6mph 197.3 km/h), lo que contando con las circunstancias y la 25 posición final conseguida (35 en la misma prueba en 2009), me hacen sentir suficientemente satisfecho mientras salgo de la hipervelocidad volviendo al parque cerrado, habiendo conseguido otra réplica de bronce.
Sin embargo, haber rodado al límite toda la prueba con el desgaste físico que ello supone después de haber corrido también el supersport, me pasa factura al terminar el día en forma de dolor muscular en el hombro debido al extremo esfuerzo realizado, especialmente en los cambios de dirección de curvas como Query Bends que se realizan a 250 km/h y que abundan en el circuito. Ahora toca afinar la moto para la carrera estrella, el Senior TT a 6 vueltas el próximo viernes en el que daré todo como siempre y en la que espero conseguir un nuevo record personal de velocidad si las condiciones lo permiten.

 SUPERSPORT 600 RACE 2
El recuerdo  de la 1ª carrera de Supersport (es la única clase con dos pruebas en el TT) era bueno, en aquella logré divertirme y la moto iba bien. Además he tenido un día extra de descanso porque se pospuso esta segunda de Supersport, por lluvia, del miércoles al jueves. Después de hacer Supersport y Superstock al límite el lunes, estaba todavía un poco tocado para el miércoles a si que me ha venido genial.

 Nervios en la salida ya que la competitividad entre los pilotos estaba al máximo. Última carrera de Supersport y penúltima del TT 2010, significaban que todo el mundo buscaría más que nunca el límite para conseguir resultados. Mi amigo Peter retira los calentadores y subimos la moto a la carretera, donde tenemos que esperar unos minutos de más debido a un mínimo retraso, pero que cuando se trata de no tener los calentadores puestos, es muy importante porque determina que salgas más o menos fuerte en las primeras millas dependiendo de la temperatura de los neumáticos.
Salgo concentrado y fuerte, aunque rápidamente me doy cuenta de que la moto pequeña es todavía para mí una desconocida y tardo unas millas en coger referencias de frenadas y cambios de marcha de Supersport, ya que estoy muy “automatizado” a la mil. 
Ballagarey es una curva que se encuentra en el primer hiperveloz tramo del circuito y que aparece después de un cambio de rasante que se pasa en 6ª a fondo. La llaman “Ballascary” (añadiendo el sufijo scary del inglés “aterrador”) ya que es muy rápida y se toma a unos 250 km/h entre casas y bordillos. No esperaba pasar tan despacio por allí en mi paso en la primera vuelta… Paul Dobbs, neozelandés de 39 años que partió solo 4 posiciones antes que yo en la salida (circulaba por lo tanto 40 segundos por delante de mí), sufre un terrible accidente en la mencionada curva en el transcurso de esa primera vuelta.

 Ha pasado como medio minuto desde el accidente cuando aparezco en las cercanías de Ballagarey y veo un despliegue masivo de banderas que me hacen ralentizar la marcha hasta el punto de circular a 40 km/h los metros previos al escenario del desastre. Llego justo a la altura del incidente y me encuentro, una vez más en Man, un escenario trágico y tétrico. Paul yace en el suelo junto a la moto como si arrojaras un mono de cuero vacio al asfalto,  miles de piezas y trozos de hierro, ruedas, carenados y demás inundan el ancho del brillante asfalto a la salida de Ballagarey hasta el punto de imposibilitar el paso físicamente a no ser que pasase por encima de algo. Pie a tierra y me detengo, los Marshall no me dejan continuar. El desconcierto entre ellos es palpable y nadie realmente parece saber qué hacer exactamente, bloqueados por lo impactante de la situación. Solo tardo dos o tres segundos en darme cuenta de que jamás en mi vida he visto una moto y una persona tan rotos y destrozados, como si de un accidente de avión se tratara.

 No puedo estar allí ni segundo más y decido pasar por el lado donde estaba la moto pisando aceite y piezas de la misma. Al fin y al cabo, esto es, muy a pesar de la crueldad, una carrera, y si no hay bandera roja (que no la hubo, aquí no la sacan a menos que se caiga un puente) yo tengo que seguir mi camino. Descansa en paz compañero Paul… lágrimas.

No consigo concentrarme pero meto marchas y avanzo en mi camino ya que unos cuantos pilotos llegan desde atrás y me pasan como aviones como si para ellos la carrera estuviera transcurriendo por cauces normales. Yo ya no soy capaz de coger ritmo aunque intento por todos los medios olvidar lo que acabo de ver, pero a cada vuelta que paso por el sitio se me encogía el corazón…y también la mano del gas. Martin Loicht, piloto austriaco que también participaba en la carrera, perdía la vida horas después también en el hospital de Nobles, dando así explicación a las banderas amarillas que veía en las ultra rápidas curvas de Query bends durante las dos últimas vueltas de la carrera.  El mudo, inerte y magnificente TT course había mordido otra vez, como si del despertar de un letargo hambriento se tratara, llevándose a dos soñadores más que sumar a los 240 que han recorrido estas terroríficas carreteras a lo largo de los 103 años de historia de la prueba dejando sus vidas en ellas. Descansen en paz.

SENIOR TT RACE
¿y ahora qué? Pues pasar página, que no olvidar. No me queda otra. El Senior TT es lo máximo. Una carrera a 6 vueltas en la que culminan las dos semanas de la carrera más mítica del planeta. Estoy preparado, aunque ayer he corrido la carrera de Supersport, siempre estoy preparado para las citas importantes y el Senior sin duda que lo es. La moto ha ido medianamente bien hasta ahora y aunque me perdí ayer la vuelta de entrenamiento que hubo antes de la carrera de supersport por un manillar flojo en el último minuto, la moto debe ir bien. Los cambios en la suspensión trasera espero que sean efectivos y además he montado los discos no flotantes para que no se me abrieran las pastillas cada dos por tres con tanto movimiento y baches.
Antes de salir voy a ver un rato las motos clásicas que dan siempre una vuelta antes del comienzo del Senior TT, y también intercambio unas palabras con Carl Fogarty justo antes de que el amigo Mela me presente a un tal Jorge Lorenzo y charlemos un rato… vamos, cosas que uno hace habitualmente antes de salir a pista en cualquier carrera…

Se da la salida y pongo todo mi empeño desde la primera curva rodando al límite, la moto se siente bien aunque se vuelve a aligerar demasiado de delante quizás por pecar de blando en la suspensión trasera, el caso es que cuando termino mi segunda vuelta y entro en boxes… ¡justo al entrar me enseñan bandera roja!, y la verdad me asusto, porque creo que es solamente a mí de la manera que el comisario la ha enseñado, pero no puede ser, ¡esa bandera no es para un piloto si no para la carrera! ¡Se ha parado la carrera!, hecho insólito por estas tierras y que no ha pasado antes en los 3 años anteriores que llevo viniendo. Ha habido una caída y la moto ha incendiado la carretera salvajemente… ahora que me acuerdo... ¿esto lo he vivido antes…? sí, fue en el TT del 2008 y pasó algo similar en entrenos después de una caída múltiple con incendio de la ladera incluido.

Me quedo parado en boxes y la carrera se anuncia que se retomará a 4 vueltas una hora más tarde. Corro a cambiar la rueda trasera y me preparo para la nueva salida.  La nueva goma, esta vez un compuesto muy blando que no he probado antes, va de maravilla al reinicio de la carrera y la moto también aunque se enciende la luz de fallo de motor a ratos, sin entender porqué. Parada para el repostaje de F1 de nuevo y salgo a dar mis dos últimas vueltas sabiendo que iba sobre el 26 clasificado y eso no está mal.

Tiro todo lo que puedo e incluso paso a gente en pista, a pesar de que veo en la curva de Varandah, en la montaña, que hay una marca tremenda de una caída y una moto a 400 metros más debajo de la ladera al final de la pendiente (era la Kawasaki de Conor Cummins que se salto al vacio en ese punto a 230 km/h y milagrosamente solo tiene unos cuantos huesos rotos).

Al entrar en la última vuelta me digo, “bueno, es la última y quizás jamás vuelvas aquí, voy a ir un poco más allá” y vuelo sobre el TT course como nunca antes, manteniendo el gas completamente abierto en zonas donde antes lo peinaba en 6ª. Sé que voy muy rápido rozando los bordillos y estoy convencido de que si sigo concentrado y no me mato voy a hacer mi mejor vuelta en el TT de mi carrera, y así era hasta que al llegar a “signpost corner” (a 1 milla de la meta), ¡la moto se pone a toser por falta de gasolina!; He estado llegando bastante al límite de gasolina siempre, aunque con medio litro o así en el tanque, pero en esta última vuelta he mantenido el gas abierto y los ojos cerrados ¡mucho más que en las anteriores dadas aquí!…. Así es que hago lo habitual en estos casos, cierro el gas y lo abro muy, muy poquito cambiando en marchas largas, ¡quedan dos curvas!, voy al ralentí pero la moto no se ha parado aún, me meto en old road que es la chicane anterior a recta de meta y ¡la moto parece ya querer pararse!…abro gas para entrar a meta y broooooooooooo...¡¡ la moto se para!!! Estoy con la segunda engranada y circulo a unos 60 km/h, ¡¡quedan 500 metros para la meta!! ¡¡Cojo el embrague y me meto en el carenado!! ¡Corre, corre corre!... ¿reduzco para que no haya una marcha engranada y dejar que se deslice en punto muerto?  ¡No, no! ¡No hagas nada que puede ser peor! …. de milagro logro con la inercia llegar a la meta y pasarla a unos 10 km/h, ¡increíble!

Terminé el Senior en la 20ª posición , otra réplica de bronce aunque venía el 19 y perdí unos 40 segundos en esa última milla que me hicieron descender un puesto y dejar de marcar una vuelta histórica para mí a más 124 mph (199.5 km/h) que es el ritmo que traía hasta que el nivel de gasolina en mi tanque desapareció a solo 1 milla de la meta. Pero contento de haber “ridden my balls out there” (habértela jugado con coraje, por si hay niños aprendiendo inglés con Maeso…) como dicen aquí, y haber terminado en el top 20 de nuevo con mi querida moto y mis reducidos medios.

Vuelvo caminando desde el parque cerrado en dirección a mi carpa, mientras firmo algunas gorras y posters a los aficionados que esperan para saludar a los pilotos que terminan en TT y que son héroes para ellos, con una expresión en mi cara que ni yo mismo conozco y que mezcla un torrente de sensaciones; de felicidad por haber superado un reto excepcional, y de tristeza por lo trágico y amargo de una prueba que puede ser tremendamente cruel e inmisericorde con los que competimos en ella…por siempre jamás TT, sonrisas y lágrimas recordaré.

ANTONIO MAESO desde el Mountain Course. 2010

fotos TT 2010 aquí