TT 2009 relato en primera persona de las vivencias de Antonio Maeso en el tourist Trophy 09
Llegué a la Isla este año por compromiso, el que tenía conmigo mismo por el cual me di un plazo de 3 años para poder luchar por entrar entre la elite de esta prueba. Todo el mundo, incluyendo el gran McGuinness, me dijeron que se tarda 5 años en aprenderse el circuito, pero para mí era un plazo demasiado largo. Mi idea era; el primero para ver qué es realmente el TT, el segundo para memorizar al completo la pista, y el tercero para intentar empezar a ir rápido. Bueno, las previsiones son solo eso, pero a trancas y barrancas he logrado mi objetivo, aunque… rebobinemos un par de semanas atrás para ver por donde he pasado para conseguirlo…
Practice Week
Llego a la Isla con ánimo, he estado todo el invierno preparando la moto, principalmente el motor de mi R1 2007 de Superstock, y el último mes, cuando ya la había mandado en barco a Man, me he puesto en forma entrenando en serio físicamente. La verdad es que los recuerdos de los dos años anteriores me causan tal pánico que no me ha costado en absoluto ponerme en forma de nuevo al máximo nivel. El miedo motiva. Saltos a 300 km/h, miles de baches y la presencia continua de Dios para llevarte en cada curva del trazado, son un aliciente más que suficiente para que no te cueste poner todos los medios para evitar problemas.
Así es que empiezo el primer entreno, el lunes, con la preocupación en el cuerpo de saber si el motor que he preparado con tanto mimo durante la pretemporada, en mi casa, volará o directamente explotará en la primera vuelta. Salgo a pista, primera vuelta, primeros movimientos terroríficos de la moto a alta velocidad, primera pregunta… ¿por qué coño te empeñas en volver un año más a esta locura? Ya no me sorprende la velocidad, aunque noto un aplastamiento continuo de las cervicales que me recuerdan que en mi vida diaria no me doy paseos a 200 km/h de media en moto, ni me sorprende la peligrosidad del circuito, ni nada más allá de la testarudez que parezco poseer para meterme en este berenjenal. Sin salir de mi asombro, y movido por mi gran sentido de la responsabilidad (has decidido venir macho, pues ahora te jorobas, abres el grifo y a lo que salga…) doy mi primera vuelta en 113.8 mph (183 km/h) de media, lo que me clasifica directamente para la carrera, al sobrepasar el mínimo de 113.5 mph (182 km/h) que marca la organización para poder partir en carrera. ¡Quién lo diría! ¡Cuando el primer año necesité hasta el último minuto de entrenos para clasificarme! La cosa empieza bien, sigo en mi segunda vuelta y me empiezo a animar, saber que curva sigue a la que trazas es un bálsamo de serenidad, incomparable con el estrés terrible que sufrí para aprender las casi 300 curvas del TT course. De repente, el motor se para en seco, y me tengo que retirar sin completar la segunda vuelta. El cable de la batería se soltó en la zona de los baches, dejando la moto sin corriente. Tres horas esperando al camión escoba, miles de mosquitos picándome ya que es la hora de su cena, me dejan solo en el haber el que estoy viendo (y aprendiendo) como Cameron Donald pasa por un enorme bache que hay en la curva en la que me he detenido, como si estuviera pilotando una RMZ en vez de su GSXR… increíble.
Día dos de entrenos. Todo en su sitio y además un calor impropio de la zona. ¡Esto pinta bien!, me digo a mi mismo mientras veo sudar a los guiris. De nuevo salida y la moto va como un tiro, no tanto de suspensiones pero el motor empuja con muchas más ganas que el estándar que tuve que montar in extremis para el TT 2008, así que contento. Pero me doy cuenta de que la moto cada vez se revoluciona menos… 12000, 11500, 11000, 10000… ¡madre mía algo pasa!, no tengo suerte, pero voy a seguir porque tengo que dar vueltas al circuito para memorizarlo y coger confianza. La moto sigue tirando pero no pasa de 10000 rpm, voy en mi segunda vuelta y entro en la curva que da acceso a la recta de Sulby en sexta a las mencionadas 10.000 vueltas, cuando de repente tengo un flaneo de la rueda delantera que casi me pone en el muro de la Iglesia de piedra que hay donde habría una escapatoria de 300 metros por lo menos en un circuito de los de MotoGP. Salgo del shock por la sensación de frio que me ha recorrido por la nuca en un instante cuando me he visto estampado en el muro, y sigo por la recta a unos 210 km/h ya que la moto no corre más, enfilando el final de la recta que es una frenada fortísima y curva de derechas en 2ª. Echo mano a la maneta y… ¡sorpresa! La moto se niega a girar y sigo recto metiéndome en el parking the un vecino que me sirve como escapatoria para frenar y no caerme; El neumático delantero se ha pinchado (más tarde supe que fue la válvula) y como llevo tan apretado el amortiguador de dirección la moto no ha querido girar, además ahora entiendo porque casi me caigo hace un minuto en la curva de la iglesia (sí, como la que hay en la Algueña pero de 200 por hora). Otra vuelta y media.
CLUB DE LOS +120 mph
El tercer día de entrenos llega y después de repasar la R1 de arriba abajo no entiendo porque la moto baja de revoluciones y pierde potencia, pero un mecánico de la Isla comprueba que mi bomba de gasolina no da una presión uniforme y que ahí está el problema. ¿Buscar una bomba? Nunca he visto a nadie que lleve una de recambio, pero que remedio… encuentro una que tiene mi amigo Dave Madsen Mygdal (record de salidas en el TT) pero que… ¡está rota también! En su caso es la pieza de plástico exterior, así que la desmonto como puedo (no viene preparadas para ser desmontadas) y saco el motor en sí y lo coloco en mi bomba. ¡Problema solucionado! La moto va, corre y no decae durante las vueltas, lo que me hace llevarme unos cuentos sustos porque estoy entrando en algunas curvas muy rápido realmente por primera vez este año (ahora con la moto full power), y tengo que tomarles la medida. Paro en boxes, le digo a los chicos que ahora si va bien, cargo de gasolina y doy dos vueltas, la primera en 118 mph (190 km/h) (superando mi mejor vuelta de 2008, en 117.5 mph), ¡y la segunda en 120.3 mph (193.60 km/h)! colocándome en el puesto 22 en Superstock, y realmente dando un gran paso adelante al meterme en el selecto grupo de pilotos que han rodado alguna vez por encima de 120 mph en la Isla de Man. ¡Esto marcha!
El cuarto día de entrenos tiene que servirme para verificar que el desarrollo que he montado (un diente menos atrás, ya que entro cada vez más rápido en las rectas y corto encendido en 6ª), y los cambios en la horquilla, más aceite para evitar los topes, dan resultado. Nada más salir a pista empiezo a ir rápido a pesar de llevar 20 litros de gasolina en el tanque (modificado para no quedarme sin combustible como me ocurría el año pasado con el tanque original), pero mi gozo en un pozo cuando estoy frenando para entrar en el salto de Ballaugh Bridge y la luz roja del aceite se enciende. Salto en 2ª y salgo a fondo y de repente la luz se apaga, ¡fantástico, falsa alarma!, pero no, porque en el siguiente salto de Rencullen (este en 5ª a 250 km/h) vuelve la luz roja y decido retirarme unos metros más adelante por prevención. Otro entreno perdido y me doy cuenta de que tengo potencial este año pero no termino de dar las vueltas que necesito para dejar la moto bien.
Last
Call
Ahora sí, es viernes y se celebra la última jornada de entrenos, ya no habrá más oportunidades para probar. Ahora me estoy empezando a divertir, cojo a pilotos y les paso, a bastantes, cosa que hasta este año casi no había hecho, la moto va medio bien, pero hay mucho tráfico, este año hay muchos newcomers con problemas para hacer el tiempo mínimo de 113.5 mph (182 km/h) y están aprovechando todas las vueltas de hoy para conseguirlo. Pero esto me está fastidiando ya que aquí pasar a la gente es muy complicado y no te cuento cuan peligroso. En mi primera vuelta solo he podido hacer 116 mph (186 km/h), pero en la segunda mejoro y en la tercera vuelo al marcar una media de 121.6 mph (196 km/h) lo que me aúpa hasta el puesto 16 de la categoría Superstock, y record personal hasta el momento. Cameron Donald, gran vencedor del TT 2008 y que había pulverizado el record del circuito el día anterior, se ha caído en Keepel Gate y está en el hospital, dando por finalizada su participación este año. El TT no perdona.
Dainesse Superbike Race
La carrera de SBK a 6 vueltas fue suspendida el sábado por el mal tiempo, así que aquí estoy el lunes preparado en el parque cerrado para el inicio de la acción. La prueba de Superbikes es como el Senior, a 6 vueltas, 360 km, casi dos horas encima de la moto, lo que supone todo un desafío para piloto y máquina. Entre el nerviosismo habitual antes del comienzo de una prueba tan dura y en la que estadísticamente hay siempre bastantes posibilidades de que alguien se haga “mucho” daño, aparece una especie de “kitkat” en forma de un 8 veces campeón del mundo que acaba de llegar al paddock acompañado por Agostini para presenciar por primera vez en su vida un Tourist Trophy. Con una nube de fotógrafos y cámaras detrás de él, Rossi mira con incredulidad a los pilotos que esperamos junto a nuestras máquinas en el holding area, como preguntándose de que pasta ultra especial están hechos estos locos que disputan esta prueba. Concentrado y ajeno a lo que pasaba, me subo a la moto y sin darme cuenta enfilo mi primera vuelta. La moto no me da confianza desde el comienzo, no sé exactamente lo que pasa pero paso por meta rodando solo a 115 mph (185 km/h), y cuando no ha pasado ni la mitad de la segunda vuelta, mi R1 se para de repente, como si hubiese desconectado la llave. Otra vez a la cuneta por cuarta vez en este TT, la moral por los suelos. Me quedo (sin más remedio) viendo a mis adversarios hacer la carrera y veo pasar a Rossi y Ago al final de la misma, todo esto me hace verme cada vez más y más pequeño…
Royal
London 360 Superstock
Mi moto está bastante más cerca de
una de serie que de una SBK, así que espero con ansia esta carrera que para mi
debe suponer mi mejor oportunidad de conseguir un buen resultado y la ansiada réplica.
Ayer en la prueba de SBK el problema fue un mal contacto que fundió el
fusible principal de la moto, y la falta de confianza… el tensor derecho de la
cadena se soltó…rueda girada. Intentando que la moral no llegue a tocar el
suelo y más o menos preparado recibo la… ¡Salida! Pronto me doy cuenta de
que el aceite de más en mi horquilla para evitar los topes en diferentes partes
del circuito lo único que está haciendo es dejarme sin sensibilidad alguna y
no soy capaz de atacar como debería. Sigo
todo al límite que puedo porque mientras la moto no se pare estoy desesperado
por al menos alcanzar mi primer repostaje en este TT 2009. Parada perfecta, un
poco de sudor frio ya que mi amigo Peter ha estado a punto de romper el
mecanismo del casco en el cambio de visera, pero todo bien.
Estoy el 40 y no veo claro conseguir la réplica, pongo my
head down, como dicen aquí, y me la juego curva tras curva sin tener nada
de sensibilidad sobre lo que pisa la rueda delantera, pero consciente más que
nunca que esta podría ser mi última oportunidad, quizás en la vida, de
conseguir tan preciado trofeo. Rodando
por encima de 120 mph (193 km/h) en la última vuelta, entro en meta el 36 y
consigo ¡mi primera réplica de bronce en el Tourist Trophy de la Isla de Man!
¡Bien!
Senior
TT Race
El Senior TT es la
prueba reina del TT. La que todo el mundo quiere ganar y donde todos ponen en
juego toda su artillería. He
tenido tres días para preparar la moto para la carrera, la horquilla ahora debe
ir bien y he ajustado algunas otras pequeñas cosas.
Habiendo rodado por encima de 120 mph y conseguido mi réplica, la verdad
es que he cumplido con mis objetivos… pero no sé porqué… no estoy
satisfecho.
Unos segundos antes de
la salida, imbuido en mi soledad y aislado completamente del jolgorio de público
del GrandStand a mi alrededor, me digo… ahora
o nunca macho, y salgo aguantando embrague como un tiro, absolutamente
determinado a quemar las naves y lo que haga falta en pos de un buen resultado,
es la última carrera y ya no me importa nada fundir la moto y lo que sea (…
¿yo mismo?). El cielo se abre ante
mí. De repente la moto va mejor
que nunca, y aunque sacude constantemente la dirección como una culebra
embravecida, me permite pilotarla al límite y tener una batalla fabulosa con el
americano Jimmy Moore y el italiano Boneti durante 4 de las 6 vueltas de la
prueba, hasta que me deshice de ellos. Estaba
rodando muy rápido y me divertía, ¡pero no imaginaba que estaba el 24 en el
primer repostaje! Cada vez es más
difícil no perder el control del manillar y las suspensiones, incluida la de
dirección, que bajan de rendimiento, lo que sin embargo no merma mi motivación
y sigo escalando posiciones hasta conseguir lo que parecía inalcanzable… ¡terminar
el Senior TT entre los 20 primeros (17º)!, esto sí es otro sueño hecho
realidad, otra réplica de bronce a casa y record personal al rodar en la vuelta
4 por encima de 122 mph de media (196,4 km/h), quedando de nuevo como el español
más rápido de todos los tiempos en el mountain course de la Isla de Man.
Espero que os hayáis
divertido conmigo, y no dejéis de visitar alguna vez en la vida, mientras el TT
exista, la carrera de velocidad más enigmática y fascinante del planeta,
porque os cautivará.
Antonio Maeso
TTXGP
Ser parte de la historia
es bonito y te hace sentir que has colaborado para que la misma continúe. Nada
más saber de la creación del primer GP eléctrico me sentí interesado.
Sin embargo, mi lealtad a la palabra dada en dos ocasiones a mi primer
equipo, el CoolWorldTeam que al final no preparó las motos de hidrógeno, y al
Peace E Rider que no fue capaz de poner la moto en marcha justo minutos antes de
darse la salida de la carrera, hizo que dejara pasar ante mi otras dos ofertas,
de las cuales una de ellas ha sido vencedora del TTXGP, quedándome al final a
las puertas de mi objetivo.
Efectivamente, el equipo
Agni Motors consiguió la victoria en la prueba a 1 sola vuelta, haciendo una
media de 87 mph (140 km/h). El
fabricante Anglo-Indio de motores de alta eficiencia de corriente continua se
mostró muy superior al resto de contendientes.
Contando con dos motores eléctricos montados en una GSXR600 que era
capaz de alcanzar los 160 km/h de punta, consiguió pasar a la historia como el
primer vencedor de una carrera de motos eléctricas de velocidad, desbancando a
los potentes equipos americanos como el Mission Motors y el Motoczisc, con
realizaciones realmente cuidadas, al menos estéticamente.
Un rumor que corría por el paddock es que estos últimos no acabaron la
prueba porque… se quedaron sin cobertura en la montaña… (por lo del IPhone
de tablier)
Bromas aparte, de los 24
pilotos inscritos solo 9 lograron terminar la prueba, y es que el estado todavía
muy embrionario de la mayoría de los prototipos, hizo estragos y muy pocos
lograron tomar la salida (literalmente el que suscribe necesito solo 5 minutos más
para haber podido arrancar el scooter eléctrico con el que iba a correr).
Las sensaciones, sin embargo, fueron muy positivas desde todos los ángulos.
Personalmente, mis vueltas de clasificación para la carrera fueron una
experiencia positiva, ruedas en silencio absoluto y más parece que vuelas o
flotas sobre una manta voladora. Además,
las velocidades incluso de mi scooter no eran desdeñables y el disfrute en
curvas muy alto, no hay ruido, no vibraciones… solo disfrute de la velocidad
en sí misma.
Amigos, yo fui gestado
al son de los megáfonos de las MV Agusta y crecí entre tubarros panzudos, pero
los tiempos cambian y os aseguro que las motos eléctricas han llegado a la
competición para quedarse, y yo intentaré disfrutar esta nueva era con ellas.
¿Te apuntas?